Page 94 - El Gran Dios Pan y otros relatos - Arthur Machen
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se tratara de mi pez. Pero presté oídos a lo que me


            contaron,  a  causa  de  mi  afición  natural  por  las



            informaciones  inútiles,  y  así  me  enteré  de  una


            historia muy curiosa, aunque no imaginé que fuera


            la que andaba buscando. Se trataba de lo siguiente:


            hace  unos  cinco  o  seis  años,  una  mujer  llamada


            Raymond apareció de repente en la vecindad a la


            que me estoy refiriendo. Me la describieron como


            muy joven, probablemente no mayor de diecisiete



            o  dieciocho  años,  muy  guapa  y  con  aspecto  de


            proceder  del  campo.  Estaría  equivocado  si


            afirmase que encontró un ambiente adecuado en


            ese barrio o con aquellas gentes, pues, por lo que


            me  contaron,  el  peor  antro  de  Londres  sería


            demasiado bueno para ella. La persona de quien


            obtuve  la  información,  que,  como  usted  puede


            suponer, no era nada puritana, se estremecía y se


            ponía enferma al contarme las infamias sin nombre



            de  las  cuales  la  culpaban.  Después  de  vivir  allí


            durante un año, o quizá un poco más, desapareció


            tan súbitamente como había llegado y nada más


            supieron de ella hasta que ocurrió lo de Paul Street.


            Al  principio  sólo  volvió  a  su  antiguo  antro


            ocasionalmente;  luego,  con  más  frecuencia  y,


            finalmente, volvió a fijar su residencia allí, como



            antes,  permaneciendo  en  ella  unos  seis  u  ocho


            meses. De nada sirve que entre en detalles sobre la

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