Page 168 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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persas vacilaron un segundo más. Eso fue suficiente para
que Everard y Harpagus se encontrasen. La hoja del
medo se levantó y cayó, rebotó en el escudo y el casco
griego, y buscó por un lado cortar la pierna. Una túnica
suelta ondeó blanca frente a la vista de Everard. Bajó los
hombros y metió la espada.
La retiró con un giro cruel y profesional que
garantizaba una herida mortal, dio una vuelta sobre el
talón derecho y recibió un golpe en el escudo. Durante un
minuto él y el persa intercambiaron furia. Por el rabillo
del ojo, vio que el otro daba una vuelta para colocarse tras
él. Bien, pensó de forma distante, había matado al hombre
peligroso para Cynthia…
—¡Alto!
La orden fue una débil agitación en el aire, menos
audible que la corriente montañosa, pero los guerreros se
retiraron y bajaron las armas. Incluso el persa moribundo
apartó los ojos del cielo.
Harpagus luchó por sentarse, en un charco de su
propia sangre. La piel se le había vuelto gris.
—No… alto —susurró—. Esperad. Aquí hay un
propósito. Mitra no me hubiese herido a menos que…
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