Page 220 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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ritmo constante hacia la cabeza de la línea mongol. Un par

           de  jinetes  se  situaron  a  ambos  lados,  con  las  flechas


           dispuestas  en  los  potentes  arcos  cortos,  pero  no

           interfirieron.



                 Supongo  que  tenemos  un  aspecto  inofensivo,  pensó

           Everard. Como Sandoval, llevaba ropas de expedición del


           siglo XX; chaqueta de caza para el viento, sombrero para

           protegerse de la lluvia. Su propio traje era mucho menos

           elegante  que  el  modelo  de  Abercrombie  &  Fitch  del

           navajo.  Los  dos  llevaban  dagas  a  la  vista,  pistolas


           automáticas, y aturdidores del siglo XXX para los asuntos

           serios.



                 La  tropa  se  detuvo,  tan  disciplinada  que  sus

           miembros parecían un solo hombre. Everard los examinó


           de  cerca.  Había  obtenido  una  educación  electrónica

           bastante completa en una hora o poco más antes de partir

           —lenguaje, historia, tecnología, modales, moral— sobre

           los mongoles y chinos e incluso sobre los indios locales.


           Pero nunca había visto a esa gente de cerca.



                 No eran espectaculares: bajos, de piernas arqueadas,

           barba rala y rostro chato y ancho sudoroso bajo el sol.

           Todos iban bien equipados, con botas y pantalones, petos


           de cuero laminado con adornos lacados, cascos cónicos

           de metal que en el extremo podían llevar una punta o una

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