Page 222 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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—Ah —dijo—, así que hombres de las tierras del oeste
han llegado también a esta región. No lo sabíamos.
Everard lo miró. Era más alto que cualquier mongol,
de piel casi blanca, con rasgos y manos delicados.
Aunque vestido como los otros, no llevaba armas. Parecía
mayor que el Noyon, quizá tenía cincuenta años. Everard
se inclinó sobre la silla y pasó a chino del norte.
—Honorable Li Tai‐Tsung, apena a esta insignificante
persona contradecir a vuestra eminencia, pero
pertenecemos al gran reino del sur.
—Hemos oído rumores —dijo el estudioso. No pudo
reprimir del todo la emoción—. Incluso hasta estas
regiones del norte han llegado historias de un país rico y
espléndido. Lo buscamos para poder llevar a su Kan los
saludos del Ka Kan, Kublai hijo de Tuli, hijo de Gengis; la
tierra yace a sus pies.
—Sabemos del Ka Kan —dijo Everard—, y sabemos
del califa, del Papa, del emperador, y de monarcas
menores. —Tenía que recorrer con cuidado su sendero,
para no insultar abiertamente al gobernante de Catay
pero sí para ponerlo sutilmente en su lugar—. En cambio
poco se sabe de nosotros, porque nuestro amo no busca el
mundo exterior ni nos anima a buscarlo. Permitid que
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