Page 235 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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El fuego ardía con los golpes de viento. En aquel
momento apenas los sacaba de las sombras… frente, nariz
y mejillas entrevistas, un brillo en los ojos. El fuego volvió
a hundirse en el rojo y azul sobre los tizones blancos y las
oscuridad envolvió a los hombres.
Everard no lo sentía. Cogió la pipa entre las manos,
chupó de ella y tragó el humo, pero encontró poco alivio.
Cuando habló, el vasto susurro de los árboles, en lo alto
casi ahogó su voz, y tampoco eso lamentó.
Cerca había sacos de dormir, sus caballos, el escúter
—trineo antigravedad y saltador espaciotemporal— que
los había traído. Por lo demás la zona estaba vacía;
kilómetro tras kilómetro, los fuegos humanos como el
suyo eran tan pequeños y solitarios como las estrellas en
el universo. En algún lugar aulló un lobo.
—Supongo —dijo Everard—, que todo policía, de vez
en cuando, se siente como un bastardo. Hasta ahora tú
has sido sólo un observador, Jack. Las misiones de acción,
como las que yo llevo a cabo, son en ocasiones difíciles de
aceptar.
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