Page 232 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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despertar demasiado escepticismo en los chinos.
Realmente había dos grandes reinos al sur, les explicó. El
suyo estaba muy lejos; el de sus rivales estaba al norte y
al este, con una ciudadela en las planicies. Ambos estados
poseían inmenso poder, llamárase magia o ingeniería
inteligente. Los del imperio del norte, los malos,
consideraban suyo todo aquel territorio y no tolerarían
una expedición extranjera. Era seguro que sus
exploradores no tardarían en encontrar a los mongoles y
que los aniquilarían con truenos. La benévola tierra al sur
de los buenos no podía ofrecerles protección, sólo enviar
a unos emisarios para que advirtiesen del peligro a los
mongoles.
—¿Por qué los nativos no han hablado de esos
señores? —preguntó Li con astucia.
—¿Han oído hablar del Ka Kan todos los pequeños
pobladores de las selvas de Burma? —respondió
Sandoval.
—Soy un extranjero ignorante —dijo Li—.
Perdonadme si no os entiendo cuando habláis de armas
irresistibles.
Que es la forma más amable en la que jamás me han llamado
mentiroso, pensó Everard. En voz alta dijo:
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