Page 233 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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—Puedo ofreceros una pequeña demostración, si el

           Noyon dispone de algún animal que podamos matar.




                 Toktai  lo  pensó.  Su  rostro  podría  haber  estado

           grabado  en  piedra,  pero  estaba  cubierto  de  sudor.

           Entrechocó  las  manos  y  ladró  a  los  guardias.  Después

           siguieron hablando de cosas intrascendentes mientras el


           silencio se hacía más denso.



                 Un  guerrero  apareció  al  cabo  de  una  hora  casi

           interminable. Dijo que un par de jinetes habían capturado

           un  ciervo.  ¿Serviría  para  los  propósitos  del  Noyon?  Sí.


           Toktai fue el primero en salir, abriéndose paso por entre

           un  montón  de  hombres  reunidos.  Everard  lo  siguió,

           deseando que aquello no fuese necesario. Montó el rifle.



                 —¿Te encargas tú? —le preguntó a Sandoval.



                 —Dios, no.



                 El ciervo, una gama, había sido llevado a la fuerza al

           campamento.  Temblaba  cerca  del  río,  con  las  cuerdas


           alrededor del cuello. El sol, que apenas tocaba los picos

           occidentales,  le  daba  el  color  del  bronce.  Había  una

           especie de bondad ciega en su mirada a Everard. Él indicó


           a los hombres que se apartasen y apuntó. El primer tiro lo

           mató, pero siguió disparando hasta destrozar el cuerpo.




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