Page 231 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
P. 231

—Noyon  —murmuró  Li  para  advertirlo.  Inclinó

           ligeramente la cabeza hacia los patrulleros. Toktai cerró


           la boca inmediatamente.



                 Li se volvió hacia Everard y dijo:



                 —Había también rumores de un reino dorado muy al

           sur.  Nos  sentimos  en  la  obligación  de  investigarlo,  así

           como de explorar el territorio intermedio. No habíamos


           previsto el honor de encontrarnos con vosotros.



                 —El  honor  es  todo  nuestro  —comentó  Everard.

           Luego, adoptando una expresión más seria, añadió—: Mi

           señor del Imperio Dorado, que no puede ser nombrado,


           nos  ha  enviado  en  espíritu  de  amistad.  Le  apenaría

           mucho que sufrieseis un desastre. Venimos a advertirás.



                 —¿Qué?  —Toktai  se  envaró.  Una  mano  llena  de

           tendones cogió la espada que, por amabilidad, no llevaba


           al cinto—. ¿De qué demonios se trata?


                 —De un infierno, de eso se trata, ciertamente, Noyon.


           Por  agradable  que  esta  región  pueda  parecer,  está

           sometida a una maldición. Cuéntaselo, hermano.



                 Sandoval, que tenía mejor voz, tomó la palabra. Su

           relato  había  sido  fabricado  con  la  idea  de  explotar  la


           superstición  de  los  semicivilizados  mongoles  sin


                                                                                                         231
   226   227   228   229   230   231   232   233   234   235   236