Page 336 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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con nosotros mismos.



                 Probablemente                    eran          maridos              y        esposos,


           probablemente  gustaban  de  una  jarra  de  cerveza  y  un

           amigable  juego  de  dados  tanto  como  cualquier  hijo  de

           vecino; quizá Boierik criase caballos en Italia y Arkonsky

           fuese un criador de rosas en la costa báltica. Pero nada de


           eso  haría  bien  a  los  cautivos,  cuando  la  todopoderosa

           Nación entrechocase la cornamenta con la de otra.



                 Everard  se  detuvo  para  admirar  el  arte  de  la

           operación, y luego empezó a preguntarse qué hacer. La


           lancha era rápida, pero necesitaría unas veinte horas para

           llegar  a  Nantucket,  tal  y  como  recordaba  el  viaje.  Al

           menos disponía de todo ese tiempo.



                 —Estamos  cansados  —dijo  en  inglés—.  ¿Podemos

           descansar un poco?




                 —Ja deedly —dijo Boierik con torpe gracia—. Ok wir

           skallen gode gefreonds bin, ni?



                 La  puesta  de  sol  ardía  en  el  oeste.  Deirdre  y  Van

           Sarawak se encontraban en la barandilla, mirando a una

           amplia extensión de agua. Tres marineros, sin maquillaje


           ni disfraz, permanecían atentos y listos para actuar; un

           hombre  llevaba  el  timón  guiándose  por  una  brújula;

           Boierik y Everard recorrían el alcázar. Todos vestían ropa

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