Page 332 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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La tripulación dejó atrás el planeador. Empujaron la
lancha a aguas poco profundas y aceleraron.
Abandonaron a todos los guardias muertos o heridos,
pero se llevaron a los suyos.
Everard se sentó en un banco de cubierta y enfocó
poco a poco la vista hacia la orilla que se alejaba. Deirdre
lloraba sobre el hombro de Van Sarawak, y el venusiano
intentó consolarla. Un ruidoso viento frío les golpeaba la
cara.
Cuando dos hombres blancos salieron de la camareta,
la mente de Everard volvió a ponerse en marcha. Al fin y
al cabo no eran asiáticos. ¡Europeos! Y ahora que se fijaba
con atención vio que el resto de la tripulación también
tenía rasgos caucásicos. La piel oscura no era más que
pintura.
Se puso en pie y miró a los nuevos amos con cautela.
Uno de ellos era un hombre corpulento de mediana edad
y altura media, vestido con una blusa de seda roja,
amplios pantalones blancos y una especie de sombrero de
astracán; iba bien afeitado y llevaba el pelo oscuro
retorcido en una trenza. El otro era algo más joven, un
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