Page 337 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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gruesa para protegerse del viento.



                 Everard  estaba  empezando  a  dominar  el  cimbrio;


           todavía se le trababa la lengua, pero se hacía entender.

           Aunque, en principio, dejaba que Boierik hablase.



                 —¿Así que vienen de una estrella? No entiendo de

           esas  cosas.  Soy  un  hombre  sencillo.  Si  fuese  por  mí,

           administraría mi finca en la Toscana en paz y dejaría que


           el  mundo  se  volviese  loco  solo.  Pero  los  del  Pueblo

           tenemos nuestras obligaciones. —Parecía que en Italia la

           lengua  teutónica  había  reemplazado  por  completo  el


           latín, como el inglés había hecho con los britanos en el

           mundo de Everard.



                 —Sé cómo se siente —dijo el patrullero—. Es extraño

           que tantos luchen cuando tan pocos lo desean.



                 —Oh,  pero  esto  es  necesario  —casi  un  gemido—.


           Carthagalann robó Egipto, nuestra legítima posesión.


                 —Italia irredenta —murmuró Everard.




                 —¿Eh?



                 —No importa. Así que los cimbrios se han aliado con

           Littorn y esperan apoderarse de Europa y África mientras

           las grandes potencias luchan en el este.




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