Page 343 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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Everard ajustó los controles de espacio a diez
kilómetros al este y trescientos metros de altura, y activó
el interruptor principal.
Eran como brujas sobre una escoba mientras miraban
la inmensidad verdigris y la silueta distante de la tierra.
El viento soplaba con fuerza, los empujaba, y Everard se
agarró con fuerza con las rodillas. Oyó el juramento de
Boierik y sonrió envarado.
—Bien —preguntó—, ¿qué te parece?
—Es… es maravilloso. —A medida que se
acostumbraba a la idea, el cimbrio iba entusiasmándose—
. Los globos no son nada comparados con esto. Con
máquinas como ésta podríamos volar sobre las ciudades
enemigas y hacer llover fuego sobre ellas.
De alguna forma, eso hizo que Everard se sintiese
mejor por lo que iba a hacer.
—Ahora volaremos hacia delante —anunció, e hizo
que el escúter se deslizase por el aire. Boierik gritó de
alegría—. Y ahora saltaremos de forma instantánea hasta
tu patria.
Everard activó el control de maniobra. El escúter dio
un giro y cayó con una aceleración de tres gravedades.
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