Page 346 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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Agitó la cabeza como para aclararla de pesadillas,
corrió y le agarró las manos.
—Perdóname, Manslach —dijo entrecortada—. Debí
haber sabido que no nos traicionarías.
Besó a los dos. Van Sarawak respondió con la
intensidad esperada, pero Everard no pudo hacerlo.
Hubiese recordado a Judas.
—¿Dónde estamos? —dijo ella—. Casi parece
Llagollen, pero sin habitantes. ¿Nos has llevado a las Islas
de la Felicidad? —Giró sobre un pie y bailó entre las flores
de verano—. ¿Podemos descansar un poco antes de
volver a casa?
Everard inspiró profundamente.
—Tengo malas noticias para ti, Deirdre —dijo.
Ella calló y el hombre vio cómo recobraba la
compostura.
—No podemos volver.
Ella esperó en silencio.
—Los… los hechizos que tuve que usar para salvar
nuestras vidas… no tuve elección. Pero esos hechizos nos
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