Page 344 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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Sabiéndolo, el patrullero apenas pudo agarrarse.
Nunca supo si fue el giro o el picado lo que arrojó a
Boierik. Apenas vio al hombre caer por el aire hasta el
mar, pero deseó no haberlo visto.
Everard flotó un momento sobre las olas. Su primera
reacción era de estremecimiento. «Supón que Boierik
hubiese tenido tiempo de disparar». La segunda fue de
culpabilidad. Descartó ambas, y se concentró en el
problema de rescatar a Van Sarawak.
Ajustó los controles espaciales para treinta
centímetros frente al banco de los prisioneros, la unidad
temporal para un minuto después de su partida.
Mantuvo la mano derecha sobre los controles —tendría
que actuar rápido— y dejó libre la izquierda.
Agarraos los sombreros, amigos. Allá vamos.
La máquina apareció casi frente a Van Sarawak.
Everard agarró la túnica del venusiano y lo arrastró
dentro del campo del motor espaciotemporal y mientras
con la mano derecha hacía retroceder el indicador
temporal y le daba al interruptor principal.
Una bala rebotó en el metal. Everard apenas vio a
Arkonsky gritando. Y luego todo desapareció y se
encontraron en una colina cubierta de hierba que
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