Page 366 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
P. 366

Marfil y monas y pavos reales







                 Mientras  Salomón  reinaba  en  toda  su  gloria  y  el


           templo  se  encontraba  en  construcción,  Manse  Everard

           llegó a Tiro, la de la púrpura. Casi de inmediato corrió

           peligro de perder la vida.



                 Eso  importaba  poco  en  sí  mismo.  Un  agente  de  la


           Patrulla del Tiempo era sacrificable, más aún si disfrutaba

           de la situación privilegiada de No asignado. Aquellos a

           los  que  Everard  buscaba  podían  destruir  toda  una

           realidad. Él había venido para ayudar a rescatarla.



                 Una tarde del año 950 a.C., la nave que le llevaba llegó


           a su destino. El tiempo era cálido, casi sin viento. Con las

           velas arriadas, la nave se movía por tracción humana, con

           la  agitación  y  el  golpe  de  los  remos,  el  tambor  de  un


           timonel colocado cerca de los marineros que llevaban los

           dos  remos  de  timón.  Alrededor  del  ancho  casco  de

           veintiún metros, la olas relucían de azul, reían, giraban.

           Más lejos, el brillo del agua ocultaba las otras naves. Éstas


           eran numerosas, e iban desde esbeltas naves de guerra

           hasta botes de remos en forma de bañera. La mayoría eran

           fenicias,  aunque  muchas  procedían  de  diferentes

           ciudades‐estado de esa sociedad. Algunas eran de zonas



                                                                                                         366
   361   362   363   364   365   366   367   368   369   370   371