Page 68 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
P. 68

—No tiene sentido —se quejó el guarda.



                 —Las contraseñas no tienen por qué tener sentido —


           dijo Everard, altivo.



                 El juto se alejó, agitando la cabeza con pena. ¡Todas

           esas nuevas ideas!



                 —¿Estás seguro de que esto es lo mejor? —preguntó

           Whitcomb—. Ya sabes que ahora estará a la defensiva.



                 —También  sé  que  un  tío  importante  no  va  a

           malgastar su tiempo con cualquier extraño. ¡Este asunto


           es  urgente!  Hasta  ahora  no  ha  conseguido  nada

           permanente, ni siquiera lo suficiente para convertirlo en

           una  leyenda  duradera.  Pero  si  Hengist  logra  una


           verdadera unión con los britanos…



                 El  guarda  regresó,  gruñó  algo  y  los  llevó  escaleras

           arriba y por el peristilo. Más allá se encontraba el atrio,

           una  sala  de  buen  tamaño  en  la  que  alfombras  de  oso

           contemporáneas desentonaban con el mármol veteado y


           los  mosaicos  difundidos.  Un  hombre  esperaba  de  pie

           frente  a  un  tosco  banco  de  madera.  Cuando  entraron,

           levantó la mano y Everard vio el delgado cañón de un


           rayo del siglo XXX.



                 —Pongan  las  manos  a  la  vista  y  apartadas  de  los


                                                                                                          68
   63   64   65   66   67   68   69   70   71   72   73