Page 65 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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probablemente que Stane está allí… ¡podría matarnos dos

           veces! E Inglaterra, lanzada desde la Edad Media a una


           cultura  neoclásica,  se  convertirá  en  algo  que  no

           reconocerás en 1894… Me pregunto qué pretende Stane.



                 Elevó  el  saltador  y  lo  envió  por  el  cielo  hacia

           Canterbury. El viento nocturno le azotaba la cara. Por fin


           se acercaron a la ciudad y aterrizaron en una arboleda. La

           luna  era  blanca  sobre  las  semiderruidas  murallas

           romanas de la antigua Durovernum, moteadas de negro

           por  las  reparaciones  con  tierra  y  madera  de  los  jutos.


           Nadie saldría después de la puesta de sol.



                 Una vez más el saltador los llevó al día —cerca del

           mediodía— y lo enviaron al cielo. El desayuno de hacía

           dos  horas  antes  y  tres  años  en  el  futuro  le  pesaba  a


           Everard en el estómago mientras recorría la vía romana

           en  ruinas  hacia  la  ciudad.  Había  mucho  tráfico,

           principalmente  de  granjeros  que  llevaban  chirriantes

           carros tirados por bueyes hacia el mercado. Un par  de


           guardas de aspecto amenazador los pararon en la puerta

           y exigieron saber sus razones para entrar. En esta ocasión

           eran agentes de un comerciante de Thanet que los había


           enviado a entrevistar a varios artesanos. Los matones no

           parecían muy satisfechos hasta que Whitcomb les entregó

           un par de monedas romanas; entonces bajaron las lanzas



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