Page 66 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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y se les permitió pasar.
A su alrededor la ciudad bullía de ajetreo, aunque
nuevamente lo que más impresionó a Everard fue el olor.
En medio del gentío de jutos vio algún que otro romano
britano abriéndose paso desdeñoso por entre la porquería
y evitando que la túnica gastada entrase en contacto con
los salvajes. Hubiese resultado gracioso de no ser
patético.
Una posada extraordinariamente sucia ocupaba las
ruinas cubiertas de moho de lo que había sido la casa de
un rico. Everard y Whitcomb descubrieron que su dinero
era muy apreciado allí donde el comercio se efectuaba
principalmente mediante el trueque. Pagando un par de
rondas, consiguieron toda la información que querían. La
residencia del rey Hengist estaba cerca del centro de la
ciudad… no era realmente un palacio, sino más bien un
viejo edificio deplorablemente embellecido bajo la
dirección de ese extranjero Stane… no es que nuestro
buen y voluntarioso rey sea un debilucho, no me
malinterpretéis, extraño… es más, sólo el mes pasado…
¡oh, sí, Stane! Vive en la casa de al lado. Un tipo extraño,
algunos dicen que es un dios… ciertamente tiene ojo para
la chicas… Sí, dicen que estaba detrás de todas esas
conversaciones de paz con los britanos. Cada día vienen
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