Page 63 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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Canterbury hace unos seis años. Debía de venir de muy

           lejos,  porque  no  hablaba  ni  la  lengua  inglesa  ni  la


           británica, pero el rey Hengist le ofreció hospitalidad y no

           tardó  en  aprender.  Entregó  al  rey  extraños  y  buenos

           regalos,  y  era  un  hábil  consejero  en  quien  el  rey  se


           apoyaba  más  y  más.  Nadie  se  atrevía  a  oponérsele,

           porque poseía una barra que lanzaba rayos y se le había

           visto dividir rocas y, en una ocasión, en la batalla contra


           los britanos, quemar a los hombres. Había quienes creían

           que era Woden, pero no puede ser, ya que murió.



                 —Ah, sí. —Everard sintió la comezón del anhelo—.

           ¿Y qué hizo mientras vivía?



                 —Oh… le dio al rey sabios consejos, como he dicho.

           Fue idea suya que los de Kent dejásemos de atacar a los


           britanos  y  de  llamar  a  más  compatriotas  de  nuestro

           antiguo país; en lugar de eso, debíamos hacer las paces

           con los nativos. El pensaba que, con nuestra fuerza y sus

           conocimientos  romanos,  podríamos  dar  forma  a  un


           poderoso reino. Tal vez tuviera razón, aunque yo no veo

           demasiado uso para esos libros y baños, por no hablar de

           ese extraño dios crucificado…



                 »Bien, en todo caso, fue asesinado por desconocidos


           hace  tres  años  y  enterrado  aquí  con  sacrificios  y  con

           aquellas posesiones que sus enemigos no se llevaron. Le

                                                                                                          63
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