Page 685 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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Ermanarico se fue lívido y mudo de la reunión. Pasó

           mucho  tiempo  antes  de  que  alguien  reuniese  el  coraje


           para hablar con él. Sibicho fue el primero. Se lo llevó a un

           lado y hablaron durante horas. Lo que dijeron nadie lo

           oyó;  pero  después  Ermanarico  se  manifestó  de  mejor


           humor.



                 Cuando  llegaron  las  noticias  a  Heorot,  Randwar

           murmuró que si la comadreja se sentía feliz eso era malo

           para los pájaros. Pero el resto del año transcurrió en paz.



                 Al  verano  siguiente,  que  también  había  sido


           tranquilo, sucedió algo extraño. El Errante apareció en el

           camino del oeste, como hacía siempre. Liuderis guió a los

           hombres para recibirlo y escoltarlo.



                 —¿Cómo  está  Tharasmund  y  su  pueblo?  —dijo  el

           recién llegado.




                 —¿Qué?                —contestó               Liuderis             asombrado—.

           Tharasmund  está  muerto,  señor.  ¿Lo  habéis  olvidado?

           Vos mismo estuvisteis en su funeral.



                 El Gris se detuvo apoyándose en su lanza como un

           hombre aturdido. De pronto, para los otros, el día parecía


           menos cálido y soleado.



                 —Cierto —dijo al fin, casi demasiado bajo—. Me he


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