Page 780 - La Patrulla Del Tiempo - Poul Anderson
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burlarse de las estrellas y morían. La luz apenas tocaba
los grandes troncos que rodeaban el claro y parecía
moverlos, tan inquietos como las sombras. Se reflejaba en
las lanzas y globos oculares de los hombres reunidos,
sacaba rostros sombríos de la oscuridad, pero se perdía
en las barbas y las ropas gastadas.
Tras el fuego se alzaban las imágenes, formadas por
troncos enteros. Woen, Tiw y Donar estaban rajados y
grises, cubiertos de musgo y hongos venenosos. Nerha
era más reciente, recién pintada para brillar bajo la luna,
y la habilidad de un esclavo de las tierras del sur se había
ocupado de la talla. Bajo el inquieto resplandor, podría
haber estado viva, ser la diosa verdadera. El verraco
salvaje que se encontraba sobre el carbón había sido
cazado más por ella que por los otros.
No había muchos hombres, y sólo unos pocos eran
jóvenes. Todos los que pudieron seguir a sus jefes a través
del Rin el pasado verano, para luchar junto a Burhmund
el Bátavo contra los romanos. Todavía estaban allí, y en
casa se los echaba mucho de menos. Wael‐Edh había
enviado la noticia de que los jefes de las casas brúcteras
deberían reunirse esta noche, hacer una ofrenda y
escucharla.
El aliento se les escapó de entre los dientes cuando
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