Page 120 - Un caso de conciencia -James Blish
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escala de salarios equitativa, digo yo.
- Estoy dispuesto a admitirlo en el momento en que
seas capaz de demostrármelo ‐ dijo Michelis. Se
levantó súbitamente del almohadón en que estaba
sentado, caminó hasta el inclinado antepecho de la
ventana y sentóse en él mientras escrutaba la oscuridad
punteada por la lluvia. Parecía más conturbado de lo
que Ruiz‐Sánchez se hubiera atrevido a suponer
tratándose de Michelis. Su argumentación sobre el
dinero jamás había cruzado por la mente del jesuita y,
sin saberlo, Michelis había puesto el dedo en una llaga
doctrinal que Ruiz‐Sánchez nunca había sido capaz de
conciliar con sus propias creencias.
Evocó los versos que resumían el dilema que le
oprimía, versos que se remontaban al decenio de 1950:
La Iglesia, achacosa y desdentada,
ya no combate el neshek; la opulencia oculta el báculo...
Neshek significaba el préstamo de dinero con interés,
lo que antaño se conocía por usura, aquello por lo que
Dante envió al infierno a tantos hombres. Y he aquí que
ahora Mike, que ni siquiera era cristiano, argüía que el
dinero era en si una forma de esclavitud. Ruiz‐Sánchez
meditó una vez más sobre el dilema y llegó a la
conclusión de que, en efecto, era una llaga muy honda.
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