Page 117 - Un caso de conciencia -James Blish
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emplear  un  aspirador  provisto  de  cuarenta  y  cinco


             accesorios  patentados ‐  prosiguió  Michelis ‐.  ¿Cómo

             piensas  retribuir  a  los  litinos  que  trabajen  en  estas


             plantas termonucleares?

               -  Con conocimientos ‐ contestó Cleaver secamente ‐.

             Hay muchas cosas que les gustaría saber.


               - Pero,  ¿qué  conocimientos,  Paul?  Lo  que  les

             interesaría  saber  es  precisamente  lo  que  piensas

             ocultarles para que te sean útiles como mano de obra.


             ¿Vas  a  enseñarles  mecánica  cuántica?  No  puedes

             hacerlo; sería peligroso. ¿Les hablarás de la nucleónica,

             o  del  espacio  de  Hilbert,  o  del  escolio  de  Haertel?


             Tampoco: el conocimiento de uno de estos temas haría

             que los litinos accedieran a otros conceptos que a ti te


             parecen  peligrosos.  ¿Les  enseñarás  cómo  obtener

             titanio  del  rutilo,  cómo  hacer  suficiente  acopio  de

             hierro          para         configurar              una         ciencia           de       la


             electrodinámica, o cómo pasar de la Edad de la Piedra

             en  que  ahora  viven,  yo  diría  mejor  Edad  de  la


             Cerámica, a la Edad de los Plásticos? Pues claro que no.

             Seamos  sinceros;  por  ese  lado  no  tenemos  nada  que

             ofrecerles.  Conforme  a  tu  esquema  entrarían  en  la


             calificación de alto secreto, y en estas condiciones no se

             avendrían a trabajar para nosotros.

               - Pues les ofreceremos otras ‐ dijo Cleaver, tajante ‐. Si


             es necesario les diremos qué es lo que pretendemos, les



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