Page 116 - Un caso de conciencia -James Blish
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reprobables de todo punto y no voy a insistir en ellas.


             Ni siquiera voy a pedirte que prescindamos de la cinta

             para que no te sientas obligado hacia mí. Me ceñiré en


             exclusiva al pretendido objetivo de estas maniobras, tal

             como me pediste que hiciera.

               El visible alborozo de Cleaver se enturbió un poco.


               - Habla ‐ dijo el físico, y se apretó la manta con que

                 envolvía sus piernas.


             -  Litina no tiene valor ni como proyecto de arsenal ‐

             prosiguió Michelis ‐. Todas las pruebas que has


             aducido para demostrarlo son verdades a medias o

             pura fábula. Consideremos si no el asunto de la mano

             de obra. ¿Cómo piensas retribuir a los litinos? No


             saben lo que es el dinero y no se les puede

             recompensar en especie puesto que tienen todo lo que

             necesitan y están satisfechos con su actual forma de


             vida. Dios sabe que no tienen la menor envidia de los

             avances que según nosotros enaltecen a la Tierra. Se


             sienten atraídos por los vuelos espaciales, pero con un

             poco de tiempo llegarán a  ello  por su cuenta.

             Conocen ya el chorro iónico de Coupling y no van a


             estar pendientes de la velocidad sobremultiplicada de

             Haertel otros cien anos.

               Michelis paseó la mirada por las paredes de suaves


             curvas iluminadas por la mortecina luz de gas.

               -  Y  no  veo  que  haya  aquí  posibilidad  alguna  de



                                                                                                        116
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