Page 119 - Un caso de conciencia -James Blish
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racionales; al menos entre los que hemos visitado hasta


             el  momento.  No  puedes  esclavizar  a  un  cangrejo

             marciano.


               -  Lo  cual  plantea  la  cuestión  de  nuestro  propio

             bienestar ‐  dijo  Ruiz‐Sánchez ‐  Debemos  también

             considerar este extremo. ¿Sabes cuál es el resultado de


             la  esclavitud  en  los  pueblos  que  poseen  esclavos?

             Causa su muerte.

               - Mucha gente ha trabajado por dinero sin llamarlo


             esclavitud ‐ arguyó Agronski ‐. A mí no me repugna en

             absoluto recibir un cheque por lo que hago.

               - No hay dinero en Litina ‐ dijo Michelis con frialdad


             ‐. Si lo introducimos en el planeta tendrá que ser por la

             fuerza, y el trabajo forzado es esclavitud. Que es lo que


             se trataba de demostrar.

               Agronski permanecía silencioso.

               - Habla ‐ conminó Michelis ‐. ¿Es esto verdad o no?


               - Sí, lo es ‐ contestó Agronski ‐. Serénate, Mike, no

                 hay que tomárselo tan a pecho.


               - ¿Qué dices tú, Cleaver?

               - Esclavitud es sólo una palabrota de mal gusto ‐ dijo


                 el físico con semblante hosco ‐.

             Estás complicando adrede el asunto.

               - Repite eso.


               - Demonios, Mike, está bien. Ya sé que no harías tal

             cosa. Pero podríamos dar por un medio u otro con una



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