Page 166 - Un caso de conciencia -James Blish
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¡Qué  se  le  iba  a  hacer!  Heréticas  o  no,  así  eran  las

             cosas. Toda Litina y en particular la raza dominante,


             racional e infinitamente admirable de los litinos, había

             sido creada por Satán en sus ansias de seducir a los

             hombres  con  un  nuevo  engaño  específicamente


             intelectual,  surgido  como  Minerva  de  la  cabeza  de

             Júpiter. Como en el parto mítico, aquel alumbramiento


             antinatural  induciría  a  un  simbólico  palmearse  la

             frente a todo aquel capaz de admitir un solo instante

             que ninguna potestad salvo Dios podía crear. Sería un


             dolor  percutiente  y  cuarteante  en  la  cabeza  de  la

             teología; una migraña moral, e incluso una neurosis de

             guerra  a  escala  cosmológica,  pues  Minerva  era  la


             amante de Marte tanto en la tierra como ‐Ruiz‐Sánchez

             recordó conturbado que no cabía duda alguna‐ en el

             Cielo.


               Después de todo, él había estado allí y hablaba con

               conocimiento de causa.


               Pero todo ello podía al menos esperar un poco. Por el

             momento  bastaba  con  que  la  pequeña  criatura,  tan

             inofensiva  como  una  pequeña  anguila,  siguiera  aún


             con  vida  y  en  aparente  buen  estado  fisiológico.  El

             jesuita  tomó  un  vaso  lleno  de  agua  poblada  por

             millares  de  cladóceros  y  Cyclops  en  cultivo  y  vertió


             casi la mitad del contenido en el ánfora, que fulguraba

             con delicadas tonalidades. Al instante, la hueva venida



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