Page 168 - Un caso de conciencia -James Blish
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-  Bueno,  no  sabría  decirlo  con  exactitud.  Era


             simplemente  el  riesgo  que  suponía  llevárnoslo.

             Chtexa, pues así se llama su padre, nos lo entregó en el


             ánfora  ya  precintada.  No  sabíamos  qué  previsiones

             había  adoptado  para  que  su  hijo  pudiera  resistir  las

             contingencias de un viaje por el espacio, y por nuestra


             parte no nos atrevíamos a echar un vistazo. Tenía la

             absoluta  certeza  de  que  Chtexa  no  había  sellado  el

             recipiente por antojo. A fin de cuentas, conoce mejor


             que  cualquiera  de  nosotros  la  fisiología  de  su  raza,

             mejor que el doctor Michelis y yo mismo.

               - A ello quería referirme ‐ dijo Liu.


               - Lo sé; pero atiende, Liu. Chtexa nada sabe de vuelos

             espaciales. Conoce bien, eso sí, los azares de un vuelo


             ordinario...  Sí,  los  litinos  vuelan  en  aparatos  de

             reacción.  Lo  que  a  mí  me  inquietaba  era  la

             superaceleración de Haertel. Recordarás los pasmosos


             fenómenos de reducción de tiempo que experimentó

             Garrard a raíz del primer vuelo con éxito a Centauro.


             Aunque hubiera dispuesto de tiempo no habría podido

             explicar a Chtexa las ecuaciones de Haertel, dado que

             se  trata  de  una  información  secreta,  vedada  a  los


             litinos. Además, tampoco habría logrado descifrarlas,

             pues la matemática litina no conoce los transfinitos. Y

             el tiempo es factor de vital importancia en la gestación


             de la especie litina.



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