Page 163 - Un caso de conciencia -James Blish
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repente  el  diminuto  océano  empezó  a  moverse


             agitadamente de un lado a otro, de arriba abajo y hacia

             delante. Ahora el cuerpo de Egtverchi era del tamaño


             de una anguila de agua dulce en estado de larva. Bajo

             sus  espinas  pectorales  empezaron  a  formarse  dos

             bolsas parejas sin conexión con otros elementos de su


             organismo, pero que fueron poblándose de un número

             cada vez mayor de vasos capilares. En las bolsas no

             había  más  que  un  poco  de  nitrógeno  gaseoso,


             suficiente para estabilizar la presión. En su momento

             se convertirían en rudimentarios pulmones.

               Luego se hizo la luz.


               Primero desapareció el techo que ocluía su mundo.

             En cualquier caso, en esta fase los ojos de Egtverchi aún


             no  podían  enfocar  el  campo  visual,  y  como  toda

             criatura producto de una evolución estaba sujeta a las

             leyes  neolamarckianas,  según  las  cuales  incluso  una


             aptitud congénita se desarrolla de manera deficiente si

             el medio no ofrece oportunidad de practicarla. Como


             litino,  dotado  de  una  especial  sensibilidad  para

             adaptarse a las cambiantes condiciones del medio, la

             larga  etapa  de  oscuridad  le  había  perjudicado


             potencialmente menos de lo que a buen seguro habría

             dañado  a  otra  criatura;  a  una  criatura  terrestre,

             pongamos por caso. Sin embargo, pagaría tributo a su


             debido tiempo. Por el momento ‐no podía detectar otra



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