Page 164 - Un caso de conciencia -James Blish
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cosa en la capa alta, ahora muy estable y uniforme‐
había luz. Se elevó hacia ella, rasgando con sus aletas
pectorales el arpa cálida del agua.
El padre Ramón Ruiz‐Sánchez, oriundo del Perú,
llegado poco ha de Litina y miembro de la Compañía
de Jesús, contempló presa de extrañas sensaciones a la
diminuta criatura que emergía de la superficie y se
deslizaba con presteza en el fluido. No podía evitar
sentir por aquella sinuosa lagartija acuática la misma
compasión que le producían todos los seres animados,
a la vez que una complacencia estética ante sus
fulgurantes e imprevisibles evoluciones. Entonces
recordó que el pequeño ser que sus ojos escrutaban era
litino.
Había dispuesto de más tiempo del que deseaba para
analizar las desoladas ruinas sobre las que se asentaba
su postura. Ruiz‐Sánchez jamás había subestimado los
poderes que el demonio todavía estaba en situación de
ejercitar, poderes que había retenido ‐incluso existía
consenso general en la Iglesia sobre este punto‐ tras su
expulsión del puesto que ocupaba junto al Altísimo. En
tanto que jesuita, había examinado y debatido
demasiados casos de conciencia para convencerse de
que el diablo obra sin astucia o de que es impotente.
Sin embargo, la idea de que entre los poderes del
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