Page 172 - Un caso de conciencia -James Blish
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hubiera  podido  afectar  del  mismo  modo  al  hijo  de


             Chtexa, con resultados imprevisibles. Es evidente que

             esta  fuga  no  se  produjo,  pero  yo  estaba  realmente


             preocupado.

               La muchacha parecía reflexionar sobre la explicación

             del biólogo. Con objeto de no tener que pensar más en


             ello, puesto que se había estrujado los sesos hasta que

             su mente se remontó en menguantes volutas hasta un

             callejón sin salida, Ruiz‐Sánchez optó por contemplar


             a la muchacha, sumida en sus cavilaciones. Mirar a Liu

             era siempre un descanso y el jesuita estaba necesitado

             de  reposo.  Tenía  la  sensación  de  que  no  había


             conciliado el sueño desde el instante en que perdió el

             conocimiento en el umbral de la casa de Xoredeshch


             Sfath  y  se  desplomó  en  brazos  del  sorprendido

             Agronski.




               Liu había nacido y se había criado en el Estado del

             Gran Nueva York. El más sincero cumplido que Ruiz‐


             Sánchez podía hacer a la muchacha era reconocer que

             nadie lo hubiera imaginado. Como peruano, detestaba

             aquella  megalópolis  de  diecinueve  millones  de


             habitantes con una vehemencia que él mismo no habría

             dudado en calificar de poco cristiana. No había en Liu

             nada  premioso  ni  atormentado.  Era  una  muchacha


             plácida, sosegada, tranquila, afable, de una discreción



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