Page 199 - Un caso de conciencia -James Blish
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Michelis con furia. Luego se puso muy pálido y, a los
pocos momentos, también Liu.
Ruiz‐Sánchez contempló de nuevo al aletargado
litino y habiéndose cerciorado en lo posible de que
estaba realmente dormido, pulsó el botón que
provocaba la caída de la rechinante cortina metálica y
ocultaba la puerta traslúcida. Egtverchi permaneció sin
dar señales de vida hasta el momento mismo en que la
cortina llegó al fin de su recorrido. A la sazón estaban
aislados del otro sector, fuera del alcance del oído de la
reptiloide criatura. Ruiz‐Sánchez no sabía si ello
importaba poco o mucho, pero tenía sus dudas sobre
la supuesta inocencia de las respuestas de Egtverchi.
Cierto que éste no había hecho abiertamente más que
formular enigmáticas declaraciones, hacer sencillas
preguntas o repetir de memoria párrafos de sus
lecturas, pese a lo cual y sin razón aparente, sus
palabras sólo conseguían poner las cosas más difíciles
que antes.
- ¿Por qué lo has hecho? ‐ preguntó Liu.
- Quería renovar el aire ‐ respondió Ruiz‐Sánchez con
voz serena ‐. De todas formas está dormido. Además,
todavía no tenemos de qué hablar con Egtverchi. Le
faltan conocimientos para mantener una charla. Pero sí
conviene que hablemos entre nosotros... Tú también,
Mike.
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