Page 200 - Un caso de conciencia -James Blish
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-  ¿Sigues  empeñado  en  el  tema,  Ramón? ‐  dijo


             Michelis con un tono de voz más mesurado.

               - Predicar  es  mi  vocación ‐  dijo  Ruiz‐Sánchez ‐.  Si


             llega a degenerar en vicio espero expiar mi falta en otro

             lugar que no sea éste. Pero entretanto, Liu, parte de las

             dificultades residen en la pugna de que te hablé. Mike


             y yo discrepamos por completo respecto a lo que Litina

             significa  para  la  raza  humana,  y,  por  descontado,

             disentimos en cuanto a si el planeta plantea o no un


             problema de orden filosófico. Desde mi punto de vista

             es una bomba de relojería, cosa que a Mike se le antoja

             un  desatino.  Además,  opina  que  en  un  artículo  de


             divulgación general no es el sitio más apropiado para

             ventilar estas cuestiones, tanto más cuanto que ésta en


             concreto ha sido planteada de manera oficial y todavía

             está pendiente de dictaminación. Y ésta es una de las

             razones  por  las  que  estamos  regañando  sin  razón


             aparente que lo justifique.

               -  ¡Vaya  bobadas! ‐  dijo  Liu ‐.  Los  hombres  sois  un


             caso. ¿Qué puede importar eso ahora?

               - No puedo explicarlo ahora ‐ dijo Ruiz‐Sánchez, con

             un  deje  de  impotencia  en  la  voz ‐.  Me  es  imposible


             precisar  más  porque  se  trata  de  un  tema  catalogado

             como de alto secreto. Mike opina que de momento ni

             siquiera deberían divulgarse las cuestiones generales


             que yo deseaba someter a pública consideración.



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