Page 204 - Un caso de conciencia -James Blish
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estudiar la concesión de la ciudadanía al litino era una
forma drástica de zanjar el problema. Pero había
mucho más que eso, algo que tenía que ver con el
todavía inconsciente lazo que se estaba formando entre
el químico y la muchacha. Con aquella sencilla palabra,
«padre» había arrebatado a Ruiz‐Sánchez su condición
de padre adoptivo de Egtverchi al tiempo que le
colocaba en situación de ceder la plaza a la muchacha.
Por lo demás, lo que faltaba por decir no hallaría aquí
un auditorio propicio. Michelis lo había despachado
diciendo que se trataba de «no sé qué esotérica tortura
teológica» específica de Ruiz‐Sánchez y que no
trascendía de su persona. En breve, cuanto Michelis
desechara, dejaría de existir también para Liu; si es que
ésta no lo había borrado ya de su mente.
No, no cabía otra iniciativa en el caso de Egtverchi. El
Maligno protegía a su engendro con las viejas armas
divisivas y eficaces. Era demasiado tarde. Michelis no
tenia idea de cuán diestros eran los comités de
naturalización de las Naciones Unidas para detectar la
inteligencia e idoneidad de un candidato de cualquier
edad, por espesa que fuera la cortina de humo del
lenguaje o la alienación cultural, desde que el mundo
se viera asolado por la enfermedad llamada «habla». Y
tampoco imaginaba cuán presto se mostraría el comité
a zanjar la cuestión litina considerándola como un
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