Page 258 - Un caso de conciencia -James Blish
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Por si fuera poco, tras el impacto de las emociones en
los complicados rasgos de la escritura de Michelis, la
reducción y la obtención del facsímil los habían
comprimido hasta convertir la misiva original en un
trozo de finísima tela apta para ser expedida por el
misil de Correos, de forma que sólo un asiriólogo capaz
de descifrar la escritura cuneiforme podría haber
hecho otro tanto con aquellos vestigios.
Tras una pausa reanudó la lectura donde la había
terminado El texto de la carta decía:
[...] razón por la que no fui testigo de la catástrofe que
siguió. Todavía tengo mis dudas de que Egtverchi sea
el único culpable. Puede que las emanaciones de los
humos preparados por la condesa también le afectaran,
pues no creo que su metabolismo sea totalmente
distinto del nuestro. Sin embargo, tú hubieras podido
sacar conclusiones más fundadas que las mías. Es muy
posible que mis afirmaciones sean gratuitas.
En todo caso, de la degollina acaecida en el subsótano
sólo sé lo que traen los periódicos. Por si no los has
leído te diré que todo empezó cuando Egtverchi y sus
seguidores empezaron a impacientarse bien por la
lentitud de la marcha del carrilete bien por la clase de
distracción que se les ofrecía desde él, y optaron por
realizar una incursión por su cuenta, echando abajo los
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