Page 308 - Un caso de conciencia -James Blish
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aparición de un maniqueo solitario en el siglo
veintiuno no es un tremendo y absurdo anacronismo,
o por el contrario, no es un indicio de inquietante
gravedad?
Hizo una pausa y acarició con los dedos las cuentas
del rosario.
- Cierto que deberá hacer penitencia, si está en
condiciones ‐ añadió ‐, y por este motivo le hemos
llamado. Creemos como usted que detrás de todo el
problema de Litina se oculta la figura del Maligno,
pero estimamos que no es preciso repudiar ningún
dogma. Todo gira en torno al tema de la creatividad
del diablo. Díganos, padre, ¿qué hizo usted cuando
llegó al conocimiento de que Litina era la obra de
Satán?
- ¿Qué hice? ‐ repitió Ruiz‐Sánchez, aturdido ‐. Vea
Santidad, hice sólo lo que estaba prescrito; no se me
ocurrió otra cosa.
- ¿No se le ocurrió pensar en que las obras del
demonio pueden ser conjuradas y que Dios ha
depositado este poder en sus manos?
Ruiz‐Sánchez estaba como petrificado.
- Conjuradas... Santidad, es posible que me haya
comportado como un necio. Me siento un zoquete.
Pero, si no estoy equivocado, la Iglesia abandonó la
práctica del exorcismo hará más de dos siglos. En los
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