Page 312 - Un caso de conciencia -James Blish
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momento de construir una nueva arca de Noé. Y, sin
embargo, mientras subía el nivel de las aguas y
resonaban en su castigado cerebro las palabras «los
dejo en tus manos», no pensaba en los millones de seres
que hormigueaban en el estado Refugio, sino en
Chtexa. La idea de que un exorcismo pudiera destruir
a un ser tan circunspecto y grave como el litino junto
con los demás miembros de su especie y civilización,
devolver su mente a la impotencia de la Suprema
Nada, como si jamás hubieran existido, constituía una
verdadera tortura
En tus manos..., en tus manos.
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Eran cifras elocuentes. Había sido computado el
número de los que tenían a Egtverchi por símbolo y
portavoz de sus profundos rencores, aunque se
desconocía la identidad de los comunicantes. La
naturaleza de las cifras no constituía sorpresa alguna ‐
desde hacia tiempo las estadísticas sobre delincuencia
y enfermedades mentales lo venían trasluciendo‐, pero
cuantitativamente eran sorprendentes. A juzgar por
los datos disponibles, casi una tercera parte de la
colectividad del siglo XXI detestaba en el alma la
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