Page 316 - Un caso de conciencia -James Blish
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nuestras  miradas  y,  con  mayor  o  menor  motivo,  no


             quiso dirigirnos la palabra. No recuerdo haberle visto

             hablar con nadie. Se limitó a sentarse en un rincón y a


             beber. No parecía el mismo de antes.

               - En tu opinión, ¿qué le indujo a asistir a la fiesta?

               - Oh, no es difícil de adivinar. Agronski es ferviente


                 admirador de Egtverchi.

               - ¿Martin? ¿Cómo lo sabes?

               - Egtverchi se jactó de ello. Comentó que a la postre


             confiaba en tener de su parte a la misión que viajó a

             Litina. ‐ El rostro de Michelis se contrajo en una mueca

             ‐. A juzgar por la forma en que Agronski se comporta,


             no creo que pudiera ayudar.

               - Así pues, otra alma camino de la condenación ‐ se


             lamentó Ruiz‐Sánchez ‐. Debiera haberlo supuesto. La

             vida, hoy, tiene tan poco sentido para Agronski que a

             Egtverchi  le  costaría  muy  poco  marginarle  por


             completo de la realidad. Así actúa el demonio: le deja

             a uno vacío por dentro.


               - No estoy seguro de que Egtverchi tenga la culpa ‐

             dijo Michelis, con desaliento ‐. Sólo vale como síntoma.

             La  Tierra  está  llena  de  esquizofrénicos.  Si  Agronski


             mostraba ya alguna tendencia en este sentido, como

             era el caso, el regreso a la Tierra sólo contribuyó a que

             se desarrollara.


               - No fue ésta la impresión que me produjo ‐ terció Liu



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