Page 318 - Un caso de conciencia -James Blish
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¿Es que vuestro amiguete del casco hablaba por
hablar?
- Creo que es parte de la respuesta ‐ dijo Michelis, más
criterio ‐. No han vuelto a decir ni pío. Puede que sea
una mera conjetura, pero pienso que tu llegada les ha
sorprendido. Confiaban en una desautorización
pública, y el hecho de que no se haya producido ha
frustrado el plan que tenían para anunciar de manera
oficial la clausura de Litina. Lo más probable es que
esperen a ver cuál es tu próximo movimiento.
- Eso quisiera yo saber ‐ se lamentó Ruiz‐Sánchez ‐.
Podría adoptar una actitud pasiva, cruzarme de
brazos; a buen seguro que sería lo que más les
confundiría. Creo que están atados de pies y manos,
Mike. Egtverchi sólo ha mencionado los productos de
la firma Bifalco en una ocasión; pero es obvio que
gracias a él deben de venderlos por toneladas, de
forma que cuenta con el respaldo de los
patrocinadores. Tampoco acabo de ver qué razones
puede aducir el comité de naturalización de las
Naciones Unidas para impedirle que aparezca en la
telepantalla. ‐ Dejó escapar una risita ‐. Sea como sea,
llevan decenios auspiciando mayor libertad de
expresión en los espacios de noticias y no cabe duda
que Egtverchi supone un paso de gigante en este
sentido.
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