Page 66 - Un caso de conciencia -James Blish
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exageraciones.


               Y  no  era  menos  cierto,  también,  que  el  grupo

             explorador tenia ya que redactar el informe sobre el


             planeta. Ruiz‐Sánchez no se veía capaz de soportar por

             mucho  tiempo  la  fría  y  objetiva  racionalidad  de  los

             litinos. Un inquietante pensamiento nacido de lo más


             hondo  le  recordaba  que  en  el  planeta,  todo,

             absolutamente todo era consecuencia de la razón, no

             de un precepto ni de la fe. Los litinos no conocían a


             Dios.  Obraban  rectamente  y  pensaban  de  la  misma

             forma  porque  era  razonable  obrar  y  pensar  de  este

             modo, y no parecían necesitar más.


               ¿Es que acaso los litinos no soñaban por las noches?

             ¿Era posible que existiera en el universo un ser racional


             de un orden superior al que no paralizara nunca, ni un

             solo instante, el súbito dilema, el miedo a entrever lo

             absurdo de los actos, la ceguera del saber, la esterilidad


             de haber nacido? «En adelante la morada del alma sólo

             podrá edificarse sin peligro sobre el firme cimiento de


             la  desesperanza  inconmovible»,  escribió  en  una

             ocasión un famoso ateo.

               ¿O  podía  ser  que  los  litinos  pensaran  y  actuaran


             como lo hacían porque no habían nacido de madre ni

             habían salido del Paraíso en que vivían, y por lo tanto

             no compartían la terrible carga del pecado original? El


             hecho  de  que  Litina  no  hubiese  conocido  jamás  una



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