Page 78 - Un caso de conciencia -James Blish
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               En el fondo, lo que había hecho desvanecerse a Ruiz‐

             Sánchez  cuando  Agronski  le  abrió  la  puerta  era  el

             incesante  plañido  de  los  peces  pulmonados.  Lo


             avanzado de la hora, la doble tensión producto de la

             dolencia  que  aquejaba  a  Cleaver  y  la  posterior


             constatación  de  que  éste  le  había  engañado

             descaradamente, también contribuyeron, y a ello había

             que  sumar  el  cada  vez  más  intenso  sentimiento  de


             culpabilidad con respecto a Cleaver que experimentó

             en  el  trayecto  de  regreso  a  casa,  mientras  caminaba

             bajo el cielo lluvioso y el día se abría paulatinamente.


             Y  luego  el  sobresalto  que  le  causó  la  presencia  de

             Agronski y Michelis, de vuelta a una hora imprecisa de

             la noche mientras él había abandonado a su paciente


             para satisfacer su curiosidad.

               Pero, por encima de todo, lo que más le oprimía el


             ánimo era el menguante y entrecortado clamor de los

             hijos de Litina, que a lo largo de todo el camino desde

             la  casa  de  Chtexa  hasta  la  suya  estuvieron  abriendo


             brecha en todas sus defensas mentales.

               Este  súbito  apartamiento  duró  breves  instantes.


             Cuando logró recuperar no sin esfuerzo el control de si

             mismo  se  encontró  con  que  Agronski  y  Michelis  le

             habían acomodado en una banqueta del laboratorio y



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