Page 66 - El largo viaje a un pequeño planeta iracundo - Becky Chambers
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cerca  de  la  línea  costera.  Los  insectos  eran  un  leve


          incordio  para  los  aeluones,  pero  para  los  humanos

          eran  comida,  y  mucha.  Los  bichos  de  la  costa  roja


          fueron  introducidos  rápidamente  en  la  dieta  de  los


          exodanos, y en la actualidad se podía encontrar un


          montón de aeluones y humanos extrasolares que se

          habían enriquecido comerciando con ellos. Rosemary,


          al admitir que nunca había comido bichos de la costa


          roja,  estaba  diciendo  que  no  solo  había  viajado

          poquísimo,  sino  que  pertenecía  a  un  capítulo


          separado  de  la  historia  de  la  humanidad.  Era  una


          descendiente  de  los  pudientes  carnívoros  que  se


          asentaron  primero  en  Marte,  los  cobardes  que

          enviaron ganado vivo a través del espacio mientras


          había  naciones  muriendo  de  hambre  en  la  Tierra.


          Aunque los exodanos y los solanos ya habían dejado

          atrás (la mayoría de) sus diferencias hacía tiempo, su


          privilegiada ascendencia era algo que la avergonzaba.


          Le  recordaba  demasiado  bien  el  motivo  por  el  que


          dejó su hogar.


          Sissix la observó con suspicacia.



          —¿Has  comido  mamíferos?  Quiero  decir  los  de


          verdad, no criados en tanques.



          —Claro. Hay algunos ranchos de ganado en Marte.



          Sissix  reculó  haciendo  sonidos  entre  divertida  y

          asqueada.



          —Oh,  no,  puaj.  —Parecía  arrepentida—.  Lo  siento,


          Rosemary, es que es… blej.






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