Page 118 - Limbo - Bernard Wolfe
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¿Podría seguir allí y dejar que aquello continuara?
Con o sin él, la ceremonia iba a seguirse
celebrando; si participaba, al menos los pacientes
no morirían o quedarían permanentemente
mutilados... mutilados, es decir, más allá del
mínimo considerado normal entre los mandunji.
Naturalmente, para cualquiera con un toque
mesiánico en él, la tentación de la caverna
—la posibilidad de llevar adelante un salvaje
experimento masivo en remodelar la arcilla
humana, sin ninguna responsabilidad moral por
el experimento— era casi irresistible. Eso tenía
que ser considerado también. Lo había
considerado muchas veces, en privado. Pero esta
parte de su historia no la había transmitido a sus
estudiantes...
—También conocéis mi historia. Así que
podemos volver a la auténtica cuestión: ¿cuán
sana es la mente humana en nuestra isla? —Agitó
su mano hacia los diagramas del cerebro que
colgaban tras él—. Ahí está —dijo
burlonamente—. El objeto de nuestro afecto, en la
fea carne. Ahí están todos los secretos...
Hubo un rumor de pasos en el corredor. Un
muchacho penetró precipitadamente en la
habitación, los ojos desorbitados por el miedo.
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