Page 174 - Limbo - Bernard Wolfe
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Tendió  la  cartera  de  Caradeniño  a  un



            ayudante.  Luego  no  pudo  evitar  añadir:  —Lo


            malo es que ya resulta difícil decir exactamente


            quienes son esos hacedores de guerras tuyos. Tal


            como  se  ven  las  cosas  estos  días,  casi  todo  el


            mundo está haciendo la guerra. ¿O estáis viendo


            acaso a algún terco pacifista plantado delante de


            EMSIAC y diciendo basta?



                  Por  aquel  entonces  el  muchacho  estaba


            preparado  ya  para  cirugía;  ambos  hombres


            tomaron unas cuantas píldoras energéticas, luego


            Helder  se  puso  a  trabajar  en  los  muñones  y


            Martine se dedicó a la cabeza.



                  Durante  más  de  tres  horas  las  manos  de


            Martine  estuvieron  hurgando  en  el  interior  de


            aquel  aplastado  cráneo.  Probó  algunas  técnicas


            atrevidas  —pensaba  que  de  todos  modos  la


            situación  del  muchacho  era  desesperada,  de



            modo que ¿qué podía perder?—, procedimientos


            experimentales que nunca había intentado antes


            sobre  nadie  excepto  sobre  animales  de


            laboratorio.  Su  equipo  estaba  a  su  alrededor,


            contemplándole  sorprendido,  era  uno  de  sus


            mejores  esfuerzos,  un  auténtico  virtuoso  en  el


            remendado  protoplásmico.  Varias  veces  las


            vejigas respiratorias se quedaron deshinchadas y



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