Page 201 - Limbo - Bernard Wolfe
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la ciudad?
—El transporte está completamente arreglado
—dijo rígido el hombre más corpulento. Las
puntas de los senos de la muchacha rozaron su
hombro; se echó hacia atrás, apartándose de aquel
provocativo escote—. Vendrá a buscarnos un
coche del Comité de Acuerdos Olímpicos.
La muchacha sabía que estaba tratando con
dignatarios; toda ella era ojos, caderas y
glándulas mamarias.
—Usted... usted es el Hermano Vishinu,
¿verdad?
—Sí. Y —añadió el hombre‐no necesitamos
ningún consejo acerca de cómo desenvolvernos
en Nueva Jamestown, muchas gracias. He estado
aquí muchas veces antes.
La muchacha pareció dolida y furiosa mientras
se volvía hacia el asiento de Martine. El eurasiano
dijo en voz baja: —Las mujeres se están poniendo
cada vez peores. Carecen absolutamente de
vergüenza.
—Con los puños cerrados, como los
boxeadores —dijo el Hermano Vishinu, en voz
alta y clara—. Así en todas partes, pero aquí son
las peores, siempre dispuestas a emplearlos. Todo
basura, ¡uf!
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