Page 196 - Limbo - Bernard Wolfe
P. 196
Tampa era un deprimente montón de
escombros; lo mismo podía decirse de Tallahasse,
y de Mobile, y de Nueva Orleáns, y de Houston y
San Antonio. La sucesión de ciudades arrasadas
se convertía en algo tan monótono y aburrido que
Martine ya ni se molestó en mirar por la
ventanilla: los sentidos se embotaban, el córtex
era capaz de asimilar el hecho de una aniquilación
individual, pero la de todo un hemisferio era
mucho más difícil.
En algún lugar entre Panhandle y las Rocosas
el avión empezó a descender. Miró hacia afuera y
espió Nueva Jamestown: se sintió electrificado. Le
habían dicho ya lo que no debía esperar;
recordaba que incluso antes de la guerra la mayor
parte de la industria básica se había construido de
forma subterránea, y Jerry le había explicado que
cuando se inició la reconstrucción esas
instalaciones subterráneas fueron conservadas y
las nuevas ciudades fueron edificadas encima y
alrededor de ellas. De modo que no se sintió
sorprendido de no ver chimeneas ni hornos al aire
libre, nada de humos y el hollín de las fábricas.
Pero no estaba preparado para la exacta belleza
geométrica de aquel diorama de cristal y
cemento; era como si el sueño de algún urbanista
196

