Page 197 - Limbo - Bernard Wolfe
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visionario hubiera sido arrancado del tablero de



            diseños, hinchado, y colocado a tamaño natural


            sobre el terreno.


                  Se  quedó  con  la  boca  abierta.  Espaciosas


            avenidas ajardinadas partían de un enorme punto



            central, que  parecía  contener  todos  los  edificios


            comerciales  e  institucionales;  y  en  suaves  arcos


            concéntricos entre esos radios, a lo largo de calles


            flanqueadas  de  árboles  y  jardincillos  y  amplios


            bulevares,  serpenteantes  hileras  de  esbeltos


            rascacielos  de  apartamentos,  intercalados  con


            grupos  de  pequeñas  viviendas  unifamiliares.


            Nada de horrores neogóticos o pseudocoloniales,


            ni el aplastado cubismo propio de una frontera ya



            inexistente,  ni  la  imitación  también  pasada  de


            moda o al menos irrelevante de la cultura madre


            europea.  Aquello  era  una  cosmópolis  diseñada


            desde un principio como una máquina de vivir,


            rotos todos los cordones umbilicales o pretensión


            de cordones umbilicales. Y el viejo tabú cromático


            del          espectro              había            sido          roto          también



            completamente: los tonos pastel se asomaban por


            todas  partes,  y  otros  muchos  más  intensos:


            amarillo  limón,  verde  ajenjo,  rojo  zanahoria,


            langosta, cobre, magenta, plomo... En apariencia,


            la bomba H había tenido al menos el mérito de



                                                                                                      197
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