Page 199 - Limbo - Bernard Wolfe
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Naturaleza, aquellos que necesitaban un poco de
anarquía e imprevisibilidad, no muy lejos
disponían del deleitable desorden de las
montañas entre las soleadas brumas al oeste,
imponentes, confusas, todo azar y líneas
quebradas, como un mapa trazado por una mano
febril, con sus picos salpicados de nieve también
irregular, como puesta casualmente allí. Era
suficiente. Desde la altura del avión,
descendiendo ahora hacia el aeropuerto de
aterrizaje y despegue vertical, contemplando los
copos algodonosos de los cúmulos, Martine
pensó que había suficientes compensaciones.
Pudo sentirse lo bastante poco crítico —sus
centros de evaluación estaban momentáneamente
bloqueados por aquellas oleadas de
perfecciones— como para sentir una punzada de
orgullo por aquella obra, el orgullo del trabajador
manual que contempla una soberbia obra de arte,
hecha manualmente también.
Los dos hombres frente a Martine estaban
mirando como él a Nueva Jamestown y hablando
en un preciso y entrecortado inglés que tenía
rastros de algún acento políglota cosmopolitano.
—Hermoso —dijo el más bajo—. Muy bien
planificado.
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