Page 249 - Limbo - Bernard Wolfe
P. 249

En toda su vida Martine no había visto nunca


            una mirada menos tímida o más  calculadora en


            el rostro de una mujer. Sus ojos no sólo lo habían


            desnudado, sino que habían ido más allá, en un



            acceso de meticulosidad propia de un contable,


            midiendo  cada  porción  de  su  anatomía  y


            registrando las estadísticas más o menos vitales


            en alguna agenda amatoria. Y él, por supuesto,


            había respondido del mismo modo: ojo por ojo.


            Inmediatamente                           después,                  intrigado                  y


            desconcertado por el semáforo con la luz verde


            encendida  que  se  había  establecido  entre  ellos,


            retuvo su paso para poder mirarla un poco más.



            Por  supuesto,  ella  alzó  de  nuevo  sus  ojos,


            francamente  y  sin  equívocos.  El  empezó  a


            dirigirse urgentes mensajes: no, no, las aventuras


            en el extranjero están fuera de lugar por ahora.



                  Se  detuvo  en  el  quiosco  para  comprar  un


            periódico,  sin  dejar  de  mirar  por  encima  de  su


            hombro.  Una  chica  realmente  asombrosa,  con


            unos rasgos provocativos, algo orientales —


            ¿mongólicos?                        ¿indonesios?                      ¿malayos?—,


            exóticos, los ojos ligeramente oblicuos, y un tinte


            rosa  aceitunado  en  su  piel.  Pero,  trató  de


            consolarse a sí mismo, casi creyéndoselo, lo más


            seguro  era  que  aquella  muchacha,  con  su



                                                                                                      249
   244   245   246   247   248   249   250   251   252   253   254