Page 318 - Limbo - Bernard Wolfe
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dorsal. Martine observó los diales de los
indicadores de tono. Todos ellos habían
empezado a caer cuando empezó el ejercicio
respiratorio, en algunos casos casi hasta cero,
otros tan sólo unos pocos grados.
El instructor iba arriba y abajo por el pasillo.
Observaba los indicadores y, con una suave y
rítmica cantinela, iba dando indicaciones a cada
estudiante individualmente.
—Croly —decía—, tu embocadura está hecha
toda nudos. Concéntrate en los labios, las mejillas,
los labios, las mejillas... Anderson, los dedos de
tus pies están crispados, vigila el tono de esos
dedos, vigila el tono de esos dedos... Schmidt,
tienes todavía un montón de hipertensión en la
pelvis, la pelvis está contraída, la pelvis está
contraída... Dunlap, por el amor de Dios, relaja
esos esfínteres, tómatelo con calma, hombre,
relaja esos esfínteres, o tendremos que enviarte de
nuevo abajo para más narcosugestión...
—Hay algo que no comprendo —le susurró
Martine a Jerry—. ¿Por qué todos ellos se quitan
sus pros?
—Sencillo —contestó Jerry, también en un
susurro—. ¿Cuáles son las emociones animales?
Miedo y rabia. ¿Cuál es el estado corporal que las
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