Page 354 - Limbo - Bernard Wolfe
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cuando se lo sirvieron en una servilleta de papel



            y vio impresa en ella la figura de la apisonadora,


            tiró  el  bocadillo  (la  salchicha  aún  humeaba)  y


            escupió el pedazo que acababa de morder, y se


            alejó con náuseas en el estómago. Desconcertado,


            pensando  que  la  ciudad  era  como  un  círculo,


            dando  vueltas,  rondando  y  rondando  con  una


            palabra  y  un  sonido  y  un  sudor,  pensando,  no



            riéndose  sino  rezongando,  notando  que  sus


            pensamientos                      nadaban                 como             renacuajos


            hipertiroideos en un fangoso arroyo. Debió haber


            estado zigzagueando por las calles durante más


            de  media  hora  antes  de  doblar  una  esquina  y


            encontrarse frente a unos grandes almacenes con


            un  gran  rótulo  de  neón  en  su  fachada:


            ALMACENES GENERALES MARCY. Cuando se


            acercaba al escaparate más próximo vio que un



            grupo de personas se había detenido frente a él.


            Al  otro  lado  no  había  nada  excepto  una  larga


            hilera  de  canastillas,  cada  una  de  ellas


            conteniendo una gran muñeca.



                  ¿Muñecas?


                  Algo empezó a preocuparle. En el momento en


            que iba a abrirse camino entre la gente y pasar al


            otro lado, una de las muñecas, la del extremo de


            la hilera, aquella que parecía tener sus grandes y



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